Diabetes y amputación de pies

Cómo la diabetes afecta los pies 
Las personas con diabetes son más susceptibles de sufrir problemas en los pies, a menudo debido a dos complicaciones de esta enfermedad: daño en los nervios (neuropatía) y mala circulación.
La neuropatía periférica causa una pérdida de sensaciones en los pies, lo que disminuye la capacidad para sentir dolor o lesiones. Una mala circulación disminuye la capacidad del cuerpo para sanar, lo que dificulta enfrentar una infección o curar lesiones o heridas.

Para una persona con diabetes estas complicaciones pueden ser una combinación mortal. Cuando una persona con diabetes tiene neuropatía, con frecuencia no se da cuenta de si sus zapatos están presionando y produciendo callos, cortaduras o ampollas. Estas lesiones menores en los pies pueden desarrollarse hasta convertirse en úlceras, que son rupturas o agujeros en la piel. Si, además, hay mala circulación, las úlceras pueden infectarse y es posible que no sanen adecuadamente. Esta es una complicación común asociada a la diabetes y puede llevar a una úlcera crónica de pie, que constituye una de las principales causas de amputación. Se  piensa en la amputación cuando el potencial de curación es bajo o si una infección grave se propaga, amenazando la vida del paciente. 

Prevenir las complicaciones
Es esencial que los diabéticos tomen medidas preventivas para cuidar sus pies, incluyendo usar zapatos adecuados, hacer inspecciones diarias de los pies y realizarse exámenes habituales con un cirujano de pie y tobillo. Debido a que, incluso, el más pequeño problema de pie puede convertirse en una complicación grave, es importante buscar tratamiento temprano para cualquier problema, en especial, cortaduras menores, ampollas y callos.

Cuando surgen las complicaciones
La pérdida de vida o extremidades es una preocupación real para los diabéticos que tienen una infección grave. Los médicos y pacientes trabajan en conjunto para decidir las mejores opciones para tratar la infección, prevenir la pérdida de extremidades y lograr que el paciente mejore lo más pronto posible.

Cuando la amputación es el mejor curso del tratamiento
La amputación es una complicación que, de ser posible, tanto pacientes como médicos se esfuerzan por evitar. Se calcula que cerca del 85 por ciento de las amputaciones son prevenibles mediante la educación y la intervención temprana. La amputación no siempre debe verse como un fracaso del tratamiento, sino como un medio de rehabilitación más rápido y confiable para poder regresar a las actividades de la vida diaria. La cirugía puede ser la mejor manera de controlar una infección grave que podría necesitar una amputación más traumática en el futuro o que, de otra manera, podría resultar fatal para el paciente.  Después de someterse a una amputación, los pacientes suelen experimentar una mejoría en su salud general debido a que una infección grave ha sido solucionada.

La amputación no siempre implica la pérdida de todo el pie o toda la pierna. Las intervenciones quirúrgicas se realizan en diferentes niveles, incluyendo amputaciones parciales de dedos, amputaciones parciales de pie o amputaciones por debajo de la rodilla. Un cirujano de pie y tobillo realizará una evaluación completa y determinará cuál es el mejor método para que el paciente inicie su recuperación.

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